Comunicado de Prensa de CatFAC.
Desde hace 2 años las asociaciones de usuarios de cannabis de Catalunya , Acció Cannàbica, CTCC,
CannaVip, La MACA, ACCAAT, ACUC, ATIC y AUMCAT, trabajamos conjuntamente en la Federación de
Asociaciones Cannábicas, . Estas asociaciones trabajamos en la defensa de los derechos del usuario de
cannabis y por una regulación que acabe con la inseguridad jurídica en la que se encuentra. Después de
estos dos años de refexión y trabajo interno, asesorados por los juristas colaboradores con la FAC y en
estrecha colaboración con EusFAC, decidimos, este enero de 2012, fundar la Federación Catalana de
Asociaciones Cannábicas, CatFAC.
Desde la CatFAC funcionamos con el modelo que propone la FAC. Este modelo ha sido presentado en los
parlamentos Europeo, Español y Vasco, siendo reconocido como una alternatva legalmente viable,
compatble inclusive con los tratados internacionales de la ONU. Estas asociaciones denominadas Clubes
Sociales de Cannabis, CSC, son vistas en nuestro territorio e internacionalmente como una alternatva viable
al mercado negro del cannabis.
El modelo que seguimos se basa en la transparencia, la ausencia del ánimo de lucro, el funcionamiento
democrátco y la reducción de riesgos asociados al uso del cannabis. Para pertenecer a estas asociaciones se
ha de ser mayor de edad, residente en nuestro país, previo usuario de cannabis o sufrir una dolencia
susceptble de ser tratada con cannabis según la IACM, Internatonal Associaton for Cannabinoid
Medicines. Las producciones se llevan a cabo bajo la demanda y control de los socios, quienes forman parte
de un circulo cerrado y concreto de usuarios, basado en la contención para evitar confusiones en torno al
funcionamiento.
Las asociaciones federadas siempre han buscado el consenso y entendimiento con las fuerzas de seguridad
del estado y los poderes polítcos, recibiendo de ambos una postura de respeto y abierta al dialogo, en la
cual no tenen cabida por ambas partes acttudes o acciones beligerantes como la de los últmos días.
Nuestros objetvos ya han sido comunicados al Govern de Catalunya; la creación de una regulación
especifca para las asociaciones cannábicas que demuestre el buen funcionamiento y la transparencia de las
mismas creando un registro específco, apoyada en la propuesta de Ley Especial Reguladora de los Clubes
Sociales de Cannabis, amparada en el artculo 1.3. de la Ley orgánica 1/2002, reguladora del derecho de
asociación, y en un control de calidad que va desde la producción hasta la distribución y que ya ponemos en
practca las asociaciones de la CatFAC.
Todos estos objetvos fueron los que nos marcamos junto a los compañeros de EusFAC, que dan como fruto
la aprobación por el parlamento del País Vasco, el pasado 1 de Marzo,el estudio de una regulación de este
tpo de asociaciones por una comisión interdepartamental.
Viernes 8 de Marzo, 2012
CatFAC
catfac@catfac.org – www.catfac.org
Presidente: Jose Afuera – 678113613
Vicepresidente: Jaume Prats – 657972773
Secretario: Xavier Vilches – 691605708
Tesorero: Jaume Xaus – 619619483
Presidente de la FAC: Martn Barriuso – 670996335
FAC – 674839859
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viernes, 9 de marzo de 2012
jueves, 8 de marzo de 2012
Cannabis LEGAL con ciencia
08mar 2012
Por Joan Carles March Cerdà
Hace unos días , apareció la noticia: Rasquera apuesta por la marihuana y eso hizo que el mundo mira a la marihuana de Rasquera. El resultado: cientos de periódicos se hacen eco de la noticia de que en el pueblo de Rasquera, el ayuntamiento cederá unos terrenos a una asociación de consumidores de cannabis, que se procuran su autoconsumo.
En un informe del año 2006 del Plan Nacional de Drogas, dice: El cannabis es la droga ilegal de uso más extendido en España. El análisis de las series temporales de las dos grandes encuestas sobre uso y consumo de drogas en nuestro país (Encuesta Domiciliaria sobre Abuso de Drogas en España y Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias), que la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas realiza, pone de manifiesto la tendencia claramente ascendente de su consumo, tendencia aún más acusada entre los jóvenes y los adolescentes.
Pero hay que decir que este proyecto no es una locura; es fruto del conocimiento de la realidad y del trabajo serio de una persona joven y abogado que con su ímpetu y fuerza, su apoyo a los que menos tienen y su empeño en tirar para adelante un proyecto LEGAL con cannabis ha movido relaciones, asesoría a asociaciones, recursos, escritos a la fiscalía, contactos con empresas diversas, relaciones con ayuntamientos y al fin el proyecto de Rasquera. Él se llama Martí Cánaves Llitrà y junto a él, un grupo de personas que le han ayudado y apoyado.
Y se genera la polémica. Por una parte: Un informe jurídico avala la plantación de cannabis que quiere crear Resquera. Y por otra: El Gobierno estudia impugnar el cultivo de marihuana de Rasquera
En esta historia aparecen en primer lugar 2 actores
- El Ayuntamiento de Rasquera (Ribera d’Ebre) con su alcalde apoyando todo el proceso
- La Asociación Barcelonesa Cannábica de Autoconsumo (ABCDA)
A los que se les ha ampliado el Plan Nacional de Drogas (El Delegado del PND ordena presentar el escrito a la abogacía del Estado), la Fiscalía de Tarragona, la Delegación de Gobierno en Cataluña, la Generalitat…. hasta incluso un párroco dice que la marihuana de Rasquera es más nociva que el almacén nuclear
Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos del proyecto de Cannabis de la Rasquera?
Y curiosamente (¿de forma manipulada?) han salido en los medios, noticias, que han coincidido en el tiempo con la aparición de la noticia de Rasquera:
Es interesante para hacerse una idea más clara del tema, oir la conversación que tuvoMonserrat Domínguez en la SER del pasado sábado con Martín Barriuso, presidente de la Federación de asociaciones cannábicas.
En ese contexto, es bueno centrar las 3 líneas de la parte científica del proyecto, que sin élla no creemos que tuviera sentido este interesante proyecto LEGAL que tiene la ciencia, el rigor, la salud y la prevención como ejes:
- LA PREVENCIÓN: producto esencial del proyecto, en el marco de adolescentes y jóvenes para hacer de él un mejor uso si se consume así como favorecer alternativas diferentes al uso de
- EL CANNABIS MEDICINAL con la investigación mediante ensayos clínicos con cannabis medicinal en pacientes con cáncer de mama por ejemplo, ya que en la toma de quimioterapia, el cannabis podría serle de gran ayuda en la mejora de su calidad de vida en esos días o semanas. Asimismo, se ha hablado del uso del cannabis en pacientes con esclerosis múltiple e incluso con fibromialgia. Hace unos meses, casi un año, Almirallsacaba al mercado español un medicamento importado llamado Sativex que contiene cannabis
- INVESTIGACIONES DE SEGUIMIENTO de los consumidores del cannabispara valorar los efectos a medio y largo plazo en personas sanas
Las líneas relacionadas con investigación deberán pasar para la aprobación de los proyectos, por la Agencia Española de Medicamentos, con el fin de que el rigor y la ciencia sean los dos elementos básicos que permitan avanzar en este problema, que tiene gracias a impulsos como el del País Vasco y éste, una parte de la solución planteada en varios principios:
- Los consumidores existen y existirán
- Mejor legal que ilegal
- Mejor control que descontrol
- Mejor ciencia que experiencia sólo
- Mejor rigor que “chapuzas de andar por casa”
Este es el marco de un proyecto que tiene en la asociaciones de autoconsumo y sus consumidores su punto de partida, que mientras se aclaran los temas legales, tendrá que diseñar paso a paso las etapas para realizar un proyecto científico como el planteado. Salud, ciencia, rigor y prevención deben ser los ejes de un proyecto que pretende poner encima de la mesa una realidad existente, en un espacio legal, saludable, preventivo, riguroso y científico.
Hace unos años, parecía más locura hacer una intervención utilizando la heroína como medicamento. Y hoy en día más de 3.000 personas en el mundo (Canadá, Alemania, Reino Unido, Holanda, Suiza y España) están o han estado en tratamiento con un medicamento llamado heroína, que es un medicamento que proviene de un laboratorio. 26 son las personas que en España toman este medicamento eficaz y seguro cuyos resultados han dado la vuelta al mundo y han sido publicados en las mejores revistas médicas internacionales por sus beneficios en la salud, en la calidad de vida, en la disminución de infecciones por VIH y hepatitis, en mejora de la salud mental, de las relaciones familiares y en la disminución de la delincuencia.
Palabras como gracias resuenan en nuestros oídos provenientes de pacientes y familiares de los mismos que de verse en el precipicio de la muerte y de la destrucción de la familia, han pasado a una vida “normalizada” de un paciente crónico que toman un medicamento que les da vida en lugar de una droga que les llevaba a la muerte.
lunes, 5 de marzo de 2012
The cure diabetes _ Cannabis
Esto no es un estímulo para fumar, de inmediato especificaron los autores de la Universidad de Los Ángeles. Su estudio ha confirmado, efectivamente, una menor prevalencia de diabetes tipo 2 entre los consumidores de cannabis.
En caso de que uno o más cannabinoides y sus efectos inmunomoduladores y antiinflamatorios. Estos resultados ponen de manifiesto otros posibles efectos de los compuestos del cannabis sobre la diabetes que acaban de ser publicado en la edición del 28 de febrero el Abierto de BMJ.
El estudio examinó datos de 10.896 adultos participantes en el Estudio de Salud Nacional y Examen Nutricional (NHANES III, 1988-1994), liderados por el CDC de los EE.UU.. Los participantes fueron divididos en 4 grupos, los no usuarios de cannabis: un 61,0%, los usuarios de cannabis ultimamente: 30,7%, moderado (1-4 veces / mes): 5,0% y el “intensivo” (más de 5 veces al mes): 3,3%. Los datos sobre índice de masa corporal, el tabaquismo, el alcohol, el nivel de colesterol sérico, colesterol LDL, los triglicéridos, niveles séricos de vitamina D, A1C , glucosa plasmática en ayunas y el suero C-reactiva se encontraron. El análisis se limita a los adultos de 20-59 años. Los sujetos con datos faltantes para algunas variables se excluyeron, y el número final de pacientes fue de 8.127 adultos.
- Los consumidores de cannabis mostraron una menor prevalencia de diabetes frente a no usuarios: O: 0,42, IC 95%: 0,33 a 0,55.
- La prevalencia de la elevación de la PCR (> 0,5 mg / dl) fue significativamente mayor entre los no usuarios de cannabis (18,9%) o ex-usuarios (12,7%) o bebedores moderados (15 , 8%) vs el consumo intensivo de: 9,2%.
- Después de ajustar todos los factores sociodemográficos, de salud y las mediciones de laboratorio, la reducción del riesgo de diabetes entre los consumidores de cannabis es significativa (OR ajustado: 0.36, IC 95%: 0,24 a 0,55).
Si bien la prevalencia de diabetes tipo 2 está aumentando, la reducción de cualquier factor involucrado o asociado, tales
como la inflamación sistémica, es esencial. Componentes bioactivos de cannabis, cannabinoides, cuyo ingrediente activo es el THC (delta 9-tetrahidrocannabinol), y los endocannabinoides, un grupo de neuro-moduladores lípidos tienen efectos inmunomoduladores y antiinflamatorios propiedades que merecen ser mejor estudiado.
como la inflamación sistémica, es esencial. Componentes bioactivos de cannabis, cannabinoides, cuyo ingrediente activo es el THC (delta 9-tetrahidrocannabinol), y los endocannabinoides, un grupo de neuro-moduladores lípidos tienen efectos inmunomoduladores y antiinflamatorios propiedades que merecen ser mejor estudiado.Si se necesitan más estudios para demostrar su efecto directo sobre el riesgo de diabetes, una vez más estos resultados, señalan los autores, no es un estímulo para consumir cannabis.
Fuente: Open BMJ 2012
Fuente: Santelog
Fuente: http://www.lamarihuana.com/
domingo, 4 de marzo de 2012
Secuestran 200 plantas de marihuana de 3 m de altura
Los investigadores detuvieron al presunto líder de la banda, a la dueña de la propiedad y al “jardinero”.
Publicado el 04/03/2012 - Unas 200 plantas de marihuana fueron incautadas durante un allanamiento efectuado en el partido bonaerense de Tandil, en el que también fueron detenidos dos hombres y una mujer, informaron ayer fuentes policiales.
El hallazgo de la droga ocurrió cuando, luego de una investigación de varios meses, efectivos de las comisarías Primera, Segunda y Tercera de Tandil allanaron una quinta ubicada en la intersección de Buenos Aires y un camino vecinal que dirige a la ruta provincial 30.
Según informaron los voceros, al ingresar a la chacra el personal policial encontró un total de 202 plantas de marihuana de diferentes tamaños ocultas por un perímetro de postes, alambrado y media sombra.
Además de las plantas, muchas de las cuales promediaban los 3,30 metros de altura, los investigadores hallaron un motor con ventilador para el proceso de secado de las plantas, un sistema de iluminación nocturna para acelerar el crecimiento, fertilizantes y bolsas de nailon.
También secuestraron cilindros de acero utilizados para la compactación de la droga, 400 vasos de plásticos para colocar plantines que una vez crecidos serían trasplantados a la tierra y documentación útil para la investigación.
En el procedimiento fueron detenidos un hombre marplatense de 34 años, quien presuntamente era el que comandaba la operación delictiva; una mujer de 54, a cuyo nombre estaba la quinta; y otro hombre de 62, encargado del cuidado de la plantación.
Los voceros señalaron que la banda venía cultivando plantas de marihuana desde hace bastante tiempo y la cosecha era comercializada en la zona.
Los tres detenidos quedaron acusados de infringir la ley de estupefacientes y, junto a los elementos secuestrados, fueron puestos a disposición de la Unidad Funcional de Instrucción 22 del departamento judicial de Azul.
El hallazgo de la droga ocurrió cuando, luego de una investigación de varios meses, efectivos de las comisarías Primera, Segunda y Tercera de Tandil allanaron una quinta ubicada en la intersección de Buenos Aires y un camino vecinal que dirige a la ruta provincial 30.
Según informaron los voceros, al ingresar a la chacra el personal policial encontró un total de 202 plantas de marihuana de diferentes tamaños ocultas por un perímetro de postes, alambrado y media sombra.
Además de las plantas, muchas de las cuales promediaban los 3,30 metros de altura, los investigadores hallaron un motor con ventilador para el proceso de secado de las plantas, un sistema de iluminación nocturna para acelerar el crecimiento, fertilizantes y bolsas de nailon.
También secuestraron cilindros de acero utilizados para la compactación de la droga, 400 vasos de plásticos para colocar plantines que una vez crecidos serían trasplantados a la tierra y documentación útil para la investigación.
En el procedimiento fueron detenidos un hombre marplatense de 34 años, quien presuntamente era el que comandaba la operación delictiva; una mujer de 54, a cuyo nombre estaba la quinta; y otro hombre de 62, encargado del cuidado de la plantación.
Los voceros señalaron que la banda venía cultivando plantas de marihuana desde hace bastante tiempo y la cosecha era comercializada en la zona.
Los tres detenidos quedaron acusados de infringir la ley de estupefacientes y, junto a los elementos secuestrados, fueron puestos a disposición de la Unidad Funcional de Instrucción 22 del departamento judicial de Azul.
El 70% de los jovenes es un numero que denota la realidad de una planta amada por todos
Un 70,3% de los jóvenes entrevistados en contextos de ocio afirma que ha consumido cannabis durante esa noche, según ha detectado la Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias (Fepad) a través de un estudio realizado en zonas de ocio nocturno a 467 jóvenes. Del total de consumidores, el 69,5% eran hombres con una edad media de 20,1 años, según informa la Generalitat valenciana.
La finalidad de este estudio es conocer qué tipo de sustancias consumen los jóvenes, patrones y hábitos de consumo actual en los contextos de ocio nocturno y motivaciones de la población juvenil valenciana a la hora de consumir drogas. Toda esa información permite a Fepad orientar las acciones preventivas y de reducción de riesgos.
En concreto, según los jóvenes que aseguran haber consumido cannabis durante esa noche, el 80,6% señala que todos o casi todos sus amigos con los que salen consumen esta sustancia, el 84,9% afirma que consume entre semana y un 56% indica que se ha planteado en algún momento dejar el consumo de esta sustancia.
Por otro lado, el 43,9% de estos usuarios pensaba consumir esa misma noche otra sustancia adictiva. Las sustancias que señalan son el alcohol (72,2%), el tabaco (55,9%), la cocaína (23,7%) y drogas de diseño (18,9%).
Destaca que el 40,3% de los jóvenes consumidores de cannabis afirma que ha tenido problemas ocasionados por el consumo de esta sustancia. De hecho, un 37,4% de los jóvenes consumidores asegura que ha tenido problemas de salud, un 33,2% dice que han sido problemas legales y un 25,7% con la pareja.
Para los consumidores de esta sustancia el principal motivo que les lleva a dejar de consumirla son los problemas físicos y psicológicos que ocasiona y por razones económicas. Finalmente, en cuanto al binomio drogas-conducción, el 33,9% de los usuarios de esta sustancia tenía pensado conducir esa noche.
AUTOCULTIVO DE MARIHUANA
Según la parte cualitativa del estudio desarrollado por Fepad se está extendiendo y normalizando entre la población juvenil el autocultivo de marihuana entre consumidores habituales de esta sustancia.
Esta práctica cada vez está más normalizada entre los jóvenes consumidores hasta el punto de convertirse en un hobby, ya que en muchos de los casos la motivación no son sólo los efectos que produce sino el entretenimiento de plantarla y que crezca de forma óptima.
De ahí, que surjan “clubs de marihuana” como colectivos que comparten conocimientos sobre la sustancia y puntos de encuentro de intercambios. Por otro lado, se observa el consumo de marihuana a través de infusiones de leche o inhalada.
(SERVIMEDIA)
La finalidad de este estudio es conocer qué tipo de sustancias consumen los jóvenes, patrones y hábitos de consumo actual en los contextos de ocio nocturno y motivaciones de la población juvenil valenciana a la hora de consumir drogas. Toda esa información permite a Fepad orientar las acciones preventivas y de reducción de riesgos.
En concreto, según los jóvenes que aseguran haber consumido cannabis durante esa noche, el 80,6% señala que todos o casi todos sus amigos con los que salen consumen esta sustancia, el 84,9% afirma que consume entre semana y un 56% indica que se ha planteado en algún momento dejar el consumo de esta sustancia.
Por otro lado, el 43,9% de estos usuarios pensaba consumir esa misma noche otra sustancia adictiva. Las sustancias que señalan son el alcohol (72,2%), el tabaco (55,9%), la cocaína (23,7%) y drogas de diseño (18,9%).
Destaca que el 40,3% de los jóvenes consumidores de cannabis afirma que ha tenido problemas ocasionados por el consumo de esta sustancia. De hecho, un 37,4% de los jóvenes consumidores asegura que ha tenido problemas de salud, un 33,2% dice que han sido problemas legales y un 25,7% con la pareja.
Para los consumidores de esta sustancia el principal motivo que les lleva a dejar de consumirla son los problemas físicos y psicológicos que ocasiona y por razones económicas. Finalmente, en cuanto al binomio drogas-conducción, el 33,9% de los usuarios de esta sustancia tenía pensado conducir esa noche.
AUTOCULTIVO DE MARIHUANA
Según la parte cualitativa del estudio desarrollado por Fepad se está extendiendo y normalizando entre la población juvenil el autocultivo de marihuana entre consumidores habituales de esta sustancia.
Esta práctica cada vez está más normalizada entre los jóvenes consumidores hasta el punto de convertirse en un hobby, ya que en muchos de los casos la motivación no son sólo los efectos que produce sino el entretenimiento de plantarla y que crezca de forma óptima.
De ahí, que surjan “clubs de marihuana” como colectivos que comparten conocimientos sobre la sustancia y puntos de encuentro de intercambios. Por otro lado, se observa el consumo de marihuana a través de infusiones de leche o inhalada.
(SERVIMEDIA)
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Los Clubes Sociales de Cultivo
Reforma legislativa en materia de drogas
| 1
Los Clubes Sociales de Cannabis (CSC)
son asociaciones de personas usuarias
que se organizan para autoabastecerse sin
recurrir al mercado negro. Se basan en el
hecho de que el simple consumo de
drogas ilícitas no ha sido nunca un delito
en la legislación española. Aprovechando
ese hueco legal, desde hace años existen
clubes privados que producen cannabis
para su distribución sin ánimo de lucro
en un circuito cerrado de adultos previamente
usuarios.
Desde su aparición, alrededor de 2002, los
CSC han permitido que varios miles de
personas dejen de financiar el mercado
negro y conozcan la calidad y origen de lo
que consumen, generando puestos de
trabajo y recaudación de impuestos, y todo
ello sin necesidad de denunciar los tratados
de la ONU sobre drogas.
El presente trabajo resume la naturaleza y
forma de funcionamiento de dichos clubes,
planteando además un debate acerca de la
conveniencia de dejar de lado la defensa de
modelos alternativos de regulación basados
en la creación de un circuito comercial
abierto, similar al del alcohol o el tabaco,
optando en cambio por un modelo consumerista
y no lucrativo, que evita muchos de
los riesgos inherentes a un mercado dominado
por la búsqueda de beneficios
económicos.
Los Clubes Sociales de Cannabis en España
Una alternativa normalizadora en marcha
Por Martín Barriuso Alonso 1
Federación de Asociaciones Cannábicas
Serie reforma legislativa en materia de drogas No. 9
Enero 2011
Conclusiones & Recomendaciones
En España, desde la aparición de los clubes
sociales de cannabis (CSC) en 2002, miles de
personas logran abastecerse de forma legal de
marihuana ejerciendo control sobre su
calidad, para su consumo personal.
Aprovechándose de un hueco jurídico
existente en la legislación española, y a través
de un sistema de registro legal de grupos de
consumidores y un cultivo colectivo, los
clubes se perfilaron de forma creciente en
todo el país.
El boom de los clubes se dio luego de
varias sentencias del Tribunal Supremo, que
definieron el ámbito de cultivo para uso
personal ya no como un delito, por no estar
dirigido al tráfico.
Es hora de que el debate sobre políticas de
drogas se distancie de la simplificación de
legalización o prohibición, y se consideren
formas alternativas para enfrentar el
fenómeno de las drogas.
2 | Reforma legislativa en materia de drogas
ANTECEDENTES HISTÓRICO-LEGALES
España firmó la Convención Única sobre
Estupefacientes de la ONU en 1966, que al
año siguiente se tradujo en la aprobación
de la Ley 17/1967 sobre Estupefacientes,
donde se establece que la tenencia de
drogas ilícitas solo estará permitida previa
para fines médicos o científicos. Sin
embargo, dicha ley solo prevé la incautación
de las sustancias no autorizadas, sin
ningún tipo de sanción.
En 1973 el Código Penal incorpora el delito
de tráfico de drogas en su forma actual y al
año siguiente el Tribunal Supremo dicta la
primera sentencia en la que se establece que
el simple consumo de drogas y la tenencia
destinada al mismo no son delito. A partir
de ahí arranca una jurisprudencia unánime,
que se irá concretando en sentencias posteriores
donde se establece que tampoco es
delito el consumo compartido, la donación
con fines compasivos, ni la compra mancomunada
por parte de un grupo de adictos,
siempre que sea sin fines de lucro.
Sin embargo, la despenalización no conduciría
a una regulación clara de la producción
y la tenencia destinadas al consumo
personal. En el caso del cannabis, existen
directrices de la fiscalía del estado en
cuanto a las cantidades de cannabis cuya
posesión, aunque siga siendo ilícita, no
constituye delito por sí sola. En el caso de
las plantas que se pueden cultivar para el
propio consumo, no existe ni esa mínima
regulación, lo que provoca actuaciones
absolutamente dispares dependiendo de la
zona, e incluso del talante personal e ideológico
de los policías o jueces implicados.
Ello provoca una gran inseguridad jurídica,
que se traduce en numerosas intervenciones
policiales contra pequeños cultivos que
acaban casi siempre en archivo o absolución
de la causa.
En la actualidad, el tráfico de cannabis se
castiga con penas de uno a tres años de
cárcel. La primera condena no suele acabar
con el ingreso en prisión, ya que la legislación
española establece que las penas de
hasta dos años de cárcel se suspendan
cuando no existan antecedentes. Sin embargo,
en caso de una segunda condena, se
suman las penas, lo que produce que haya
miles de personas encarceladas en España
por tráfico de cannabis. El tipo agravado
(tráfico organizado, grandes cantidades,
venta a menores, etc.) es de tres a nueve
años. En ambos casos hay también multas
importantes, calculadas en base al precio de
mercado de lo incautado.
En cuanto a la tenencia y consumo, se
siguen castigando con la incautación en el
caso de lugares privados, lo cual suele
suponer en la práctica la impunidad, ya que
el domicilio particular es inviolable, excepto
con orden judicial o en caso de delito
flagrante. En los lugares, vías y establecimientos
públicos, además de la incautación
de la sustancia, existen sanciones de entre
300 y 30.000 euros, desde que se aprobara
en 1992 la Ley Orgánica de Seguridad
Ciudadana. Las sanciones pueden suspenderse
sometiéndose a un tratamiento de
deshabituación, lo que infla artificialmente
las cifras de asistencia por problemas
relacionados con el cannabis, ya que se
calcula que el 75% de las peticiones de
tratamiento se deben a esta causa2.
NACIMIENTO DEL ASOCIACIONISMO DE
PERSONAS USUARIAS DE CANNABIS Y
PRIMEROS CULTIVOS COLECTIVOS
Hacer frente a la prohibición de consumir
en lugares públicos fue uno de los primeros
objetivos del llamado movimiento cannábico,
que hizo su aparición en 1993 a través
de la asociación ARSEC de Barcelona. Otro
objetivo era acabar con la inseguridad
jurídica del cultivo, encontrando la manera
de autoabastecerse de manera legal. ARSEC
envió una carta a la fiscalía anti-droga
preguntando si sería delito cultivar cannabis
con destino al consumo personal de un
grupo de usuarios adultos. La respuesta fue
que, en principio, aquella no era una
conducta delictiva y ello dio lugar a una
Reforma legislativa en materia de drogas | 3
plantación divulgada a través de los medios
de comunicación y destinada a unas 100
personas. La plantación fue incautada pero
la audiencia provincial absolvió a los
responsables, aunque el caso fue recurrido
ante el Supremo.
Mientras surgieron otra serie de grupos que
iban a seguir el camino de ARSEC. La primera
en hacerlo fue la asociación Kalamudia,
de Bilbao, que llevó a cabo en 1997 una
plantación de unas 600 plantas destinadas a
alrededor de 200 personas, entre las que
había parlamentarios regionales y concejales
de varios partidos políticos, además de
artistas, sindicalistas, médicos, etc. El caso
se archivó al poco de abrirse y el cultivo se
recogió sin obstáculos legales.
El caso ARSEC, que llevaba más de dos
años pendiente de resolución, fue zanjado a
los pocos días con una condena mínima de
prisión (que quedó suspendida) y sanciones
económicas contra los directivos de la
asociación. El Tribunal Supremo entendió
que, aunque estaba claro que en este caso
no se pretendía traficar, el cultivo de
cannabis era peligroso per sé y debía ser
castigado. De esta forma, en principio, se
cerraba la puerta a los cultivos asociativos.
No obstante, en 1999, la asociación Kalamudia
decidió tomar el camino de la
desobediencia y repetir su plantación
pública y colectiva de marihuana. La
fiscalía no intervino. La cosecha se volvió a
recoger con normalidad, en presencia de las
cámaras, y en 2000 se llevó a cabo la tercera
edición, que tampoco provocó acciones
legales. Ante la falta de oposición, las
asociaciones decidieron entonces dar un
carácter estable a los cultivos.
NACE EL MODELO DE CLUB SOCIAL DE
CANNABIS (CSC)
Mientras tanto, el gobierno regional de
Andalucía encargó un informe jurídico
sobre la posibilidad de poner en marcha
establecimientos en los que se podría
obtener cannabis respetando el marco legal.
Los autores, Juan Muñoz y Susana Soto,
tras analizar exhaustivamente la jurisprudencia
sobre el cannabis y otras sustancias
ilícitas, llegaron a la conclusión de que
debería tratarse de “centros no abiertos a un
público indiscriminado, sino de acceso
restringido a fumadores de hachís o marijuana,
en los que se exigiría como medida de
control del acceso el tener la condición de
consumidor habitual. Se trataría, por tanto,
de lugares de consumo privado entre
consumidores habituales en los que se
podría adquirir y consumir cantidades que
no sobrepasen el límite de un consumo
normal”.
El informe nunca se publicó oficialmente,
aunque sí apareció en una prestigiosa
revista jurídica3. Y aunque era un simple
dictamen técnico no vinculante, diversas
instituciones parecen haber tomado en
cuenta sus conclusiones. Poco a poco, las
asociaciones empezaron a regularizar su
situación: De ser estar inscritas como
asociaciones “de estudio del cannabis”
pasaron a ser “de personas usuarias de
cannabis” y a mencionar en sus estatutos la
posibilidad de crear espacios privados para
el consumo y el cultivo social. El pionero
fue el Club de Catadores de Cannabis de
Barcelona (CCCB), en 2001.
Mientras, el Tribunal Supremo, en sentencias
de 1 de octubre de 2001 y 9 de julio de
2003, contradijo la sentencia sobre ARSEC,
estableciendo que la posesión de cannabis,
incluso en grandes cantidades, no es delito
si no existe intención clara de traficar. En
los años posteriores, el informe de Muñoz y
Soto y las sentencias citadas servirían de
base para diversas resoluciones judiciales
que consideraban legales los cultivos de
varios clubes cannábicos.
Entre estos casos, el que tuvo más trascendencia
fue el que se produjo en 2005 contra
la asociación Pannagh. Cuatro miembros
del grupo fuimos detenidos y el cultivo de
la asociación incautado. Este hecho dio
lugar en enero de 2006 a una pregunta
parlamentaria a la Comisión Europea del
4 | Reforma legislativa en materia de drogas
eurodiputado italiano Giusto Catania. En
ella se planteaba cómo era posible que en
un país donde el consumo está despenalizado
y se puede inscribir legalmente una
asociación de personas usuarias, se pudiera
a la vez actuar por vía penal contra una de
esas asociaciones por llevar a cabo actividades
preparatorias del consumo.
La Comisión respondió dos meses después,
a través del comisario de justicia Franco
Frattini, que a la Unión Europea no le
corresponde la regulación de las conductas
relacionadas con la tenencia y el consumo.
Conforme a una Decisión Marco de la
Unión Europea4, “los Estados miembros
garantizarán que el cultivo de la planta de
cannabis, cuando se efectúe sin derecho,
sea punible”. Pero esta obligación desaparece
en el caso del auto cultivo, ya que,
como dice textualmente el comisario
Frattini, “el artículo 2.2 excluye del alcance
de la Decisión Marco del Consejo el cultivo
de cannabis para consumo personal, al
estar definido por las leyes nacionales”.
Casi al mismo tiempo, el caso fue archivado
y, en una decisión sin precedentes, se decidió
devolver a los miembros de Pannagh
los más de 17 Kg. de marihuana incautada,
un hecho que tuvo gran difusión y puede
considerarse el pistoletazo de salida a un
auténtico boom de nuevas asociaciones que
tratan de poner en marcha su propia producción
de cannabis.
CÓMO FUNCIONA UN CLUB SOCIAL DE
CANNABIS
A falta de una regulación clara, las asociaciones
han tenido que ir improvisando e
inventando soluciones para poder normalizar
sus actividades. Las más importantes
entre las pioneras se reunieron en 2003 en
la Federación de Asociaciones Cannábicas
(FAC), que agrupa en estos momentos a 21
colectivos. La federación ha venido
desarrollando en los últimos años un
modelo legal y de gestión, conocido como
Clubes Sociales de Cannabis, con el que se
pretende dar encaje en la legalidad vigente
a unos grupos que crecen día a día en
complejidad y número de miembros. En la
actualidad existen en el estado español un
número indeterminado de clubes, que por
los datos disponibles podría situarse entre
100 y 300, repartidos de forma irregular por
las distintas regiones, con la máxima concentración
en Cataluña y el País Vasco,
donde existe mayor tolerancia social. De
hecho, la demanda de información para
crear nuevos clubes ha sido tan grande que
la FAC se ha visto obligada a editar una
guía sobre cómo crear un club social de
cannabis5.
El recorrido típico de un Club Social de
Cannabis se inicia con la fundación e
inscripción del mismo en el registro de
asociaciones. A continuación, los miembros
que lo desean aprueban un acuerdo
colectivo de cultivo. El club alquila o
compra terrenos de cultivo, inmuebles,
equipos y todo lo necesario para cultivar y
distribuir luego lo cosechado.
El cálculo del cultivo se hace en base a la
previsión de consumo que efectúa cada
miembro. El cuidado de las plantas, según
la fórmula elegida en cada club, está a cargo
de socios voluntarios, personal contratado
directamente por el club, o agricultores
profesionales (que también suelen ser
socios) a los que se paga por el alquiler del
terreno y las horas de trabajo realizadas,
tras emitir las correspondientes facturas. Se
lleva una contabilidad exhaustiva a fin de
facilitar la posible fiscalización posterior.
La distribución se efectúa en el local del
club, que suele estar en inmuebles comerciales
o de oficinas, donde solo pueden
entrar miembros del club y acompañantes
mayores de edad. El reparto se lleva a cabo
en cantidades pequeñas, para un consumo
más o menos inmediato. La mayoría de
CSC disponen de espacios de consumo
para las personas socias, aunque también
suelen permitir que retiren bajo su responsabilidad
pequeñas cantidades para el
consumo de los días siguientes, a fin de no
obligarles a acudir a diario. Existe un límite
Reforma legislativa en materia de drogas | 5
máximo de consumo, que suele ser de 2 o 3
gr./día, y que solo se puede superar en el
caso de usuarios con fines médicos que
precisen de dosis más elevadas.
Los clubes producen y distribuyen sobre
todo marihuana, bien sea de cultivo de
exterior o de interior, aunque también
elaboran hachís en algunos casos y, en
número cada vez mayor, otros productos
como alcohol, cremas, aceites, tinturas,
dulces, etc., a fin de favorecen vías de
consumo alternativas a fumar. Algunas
también disponen de servicio de préstamo
de vaporizadores.
Quienes participan en el cultivo abonan
cuotas proporcionales a su consumo,
destinadas a cubrir los gastos de producción,
almacenaje y gestión. Al tratarse de
entidades sin ánimo de lucro, los posibles
beneficios económicos se invierten en los
fines de la asociación. Parte de ello se
destina a las diversas actividades sociales,
como cursos y conferencias, asesoría legal y
médica, manifestaciones y actividades de
lobby político a favor de la normalización,
o la celebración de copas de la marihuana.
La gestión es democrática con distintos
modelos, más horizontales o jerárquicos,
siendo en todo caso la asamblea general de
personas socias el órgano supremo de
decisión. Para entrar en un club es necesaria
la invitación de uno o dos miembros,
que además avalen que el o la aspirante a
acceder es realmente usuario/a de cannabis,
o bien presentar un informe médico que
acredite que se padece una enfermedad
para la que esté indicado el uso de cannabis.
A pesar del vacío legal en el que se mueven,
la situación administrativa de muchos
clubes es casi normal. Bastantes disponen
de personal contratado e inscrito en la
seguridad social y pagan diversas tasas e
impuestos, entre ellos el Impuesto sobre la
Renta, el de Sociedades y, en algunos lugares,
incluso el IVA, que grava con un 18%
la distribución de los productos de los CSC.
Sin embargo, aún quedan muchas cuestiones
por resolver y las asociaciones corren el
riesgo permanente de sufrir diversos problemas
legales, sobre todo durante el cultivo
y el transporte.
Para evitar esta situación, desde la FAC se
han elaborado propuestas para regular las
actividades de los CSC de forma que puedan
ser fiscalizados por las instituciones y
evitar intervenciones policiales y judiciales
que causan daños innecesarios. Varias
asociaciones del País Vasco presentaron
recientemente en el parlamento regional
una propuesta, que está pendiente de
votación, para crear un registro específico
para las asociaciones de este tipo, en el que
se controle su actividad económica a fin de
verificar que es realmente no lucrativa. Ello
iría combinado con un protocolo policial y
administrativo, que incluiría un censo de
los lugares de cultivo, inspecciones de los
mismos, tasación de la producción y transporte
supervisado. De esta manera acabaría
la inseguridad jurídica actual y todo ello sin
necesidad de reformar el Código Penal ni
denunciar los tratados internacionales.
Los Clubes Sociales de Cannabis son una
alternativa viable al mercado ilegal dominante,
compatible con el cumplimiento de
unos tratados sobre drogas que hoy por hoy
parecen intocables e inmutables. Este
modelo dificulta el acceso a la sustancia por
parte de los menores, limita el llamado
“turismo psicoactivo” y debilita el mercado
negro al restarle clientes potenciales.
Además, los miembros de un CSC pueden
controlar el origen, calidad y composición
de lo que consumen, mientras generan
actividad económica legal y recaudación de
impuestos.
REGULACIÓN CONTRA LA CRISIS
Con motivo de una reciente audiencia en el
Parlamento Europeo, en diciembre de
2010, en la que se presentó el modelo de
CSC ante los responsables de la Unidad
Anti-Droga de la Comisión Europea6,
realizamos un cálculo acerca de los ingresos
6 | Reforma legislativa en materia de drogas
para las arcas públicas que generaría la
extensión de los clubes por Europa. Para
ello se tomaron como referencia los puestos
de trabajo, impuestos y cotizaciones sociales
generados en el ejercicio 2009 por la
actividad de cultivo de la asociación
Pannagh, de la que soy fundador y presidente.
En dicho cultivo participaron unos
200 socios, con un consumo medio
relativamente modesto, de menos de 0,5
gr./día.
Si en España un millón de personas (es
decir, el 60 % de las personas que consumen
cannabis a diario en España y el 30%
de los consumidores frecuentes) se abastecieran
a través de clubes idénticos a Pannagh,
se generarían unos 7.500 puestos de
trabajo directos y unos 30.000 indirectos,
sin contar la actividad generada en sectores
económicos que abastecen de servicios,
equipos y suministros a los clubes, como
fertilizantes, material de cultivo, invernaderos,
comunicaciones, transportes, asesoría
legal, etc.
Estos puestos de trabajo generarían alrededor
de 155 millones de euros en cotizaciones
a la seguridad social. También se
recaudarían unos 54 millones de euros en el
impuesto sobre la renta, 58 millones de
impuesto de sociedades, y 100 millones de
IVA, es decir, un total de 367 millones de
euros en ingresos directos para la administración.
Si extrapolamos esta cifra a los 23
millones de personas que se calcula que
utilizan cannabis regularmente en la Unión
Europea, la cifra se eleva hasta los 8.400
millones de euros.
¿DEBE EL CANNABIS SER “NORMAL”?
Al comienzo del desarrollo de los CSC,
desde el movimiento pro-legalización
considerábamos que el objetivo final era
lograr para el cannabis un mercado similar
al del alcohol o, en ciertos aspectos, al del
tabaco7. Los clubes se concebían como un
modelo de transición, un puente hacia el
modelo ideal, donde no solo el consumo y
la producción, sino también el comercio,
fueran totalmente legales. Sin embargo, a
medida que los CSC han ido asentándose,
en el seno de las asociaciones ha comenzado
un debate acerca de si realmente el
sistema de mercado abierto es mejor que el
de clubes de personas usuarias, y si se debe
seguir reclamando que el cannabis se
equipare a drogas legales cuya regulación
legal no nos convence.
Las sustancias psicoactivas más consumidas,
como alcohol, tabaco y cafeína, se
rigen mediante un mercado dominado por
grandes empresas mercantiles y circuitos
comerciales con precios bajos para los
productores y predominio abusivo de los
intermediarios, donde la búsqueda incesante
de beneficios ha llevado a prácticas de
ocultación e incluso incremento de riesgos
(como los aditivos cancerígenos de muchas
marcas de cigarrillos), y con las personas
usuarias reducidas a un papel pasivo donde
la única decisión posible consiste en comprar
o no comprar.
En un CSC, en cambio, las personas socias
tienen derechos y capacidad de decisión
sobre su consumo mucho mayores que en
una relación comercial. Son ellas quienes
aprueban el balance económico, la gestión,
presupuestos, etc., y tienen un control
bastante directo sobre la producción, ya
que todo el proceso, desde la siembra hasta
el producto acabado, se realiza dentro del
marco del club. Además, al haber contacto
directo entre productores y usuarios, resulta
más fácil encontrar un equilibrio entre
salarios dignos y precios razonables. En
lugar de competir entre sí, los distintos
agentes que participan en el proceso
cooperan para obtener el máximo beneficio
mutuo.
En definitiva, la práctica diaria nos ha mostrado
que las limitaciones que impone el
marco legal actual, especialmente la obligación
de producir y distribuir en circuito
cerrado y, sobre todo, la ausencia de lucro,
generan un marco de relación diferente y, a
nuestro entender, más justo y equilibrado.
Como tantas veces, la necesidad se hizo
Reforma legislativa en materia de drogas | 7
virtud y nuestra visión del modelo a alcanzar
cambió. Si conseguimos abastecernos
directamente y en mejores condiciones,
¿para qué vamos a luchar por un mercado
capitalista para el cannabis, donde el poder
de decisión vuelva a concentrarse en pocas
manos y no sepamos cómo ni dónde se
produjo lo que nos vamos a meter en el
cuerpo?
UN MERCADO PROTECCIONISTA PARA
DEFENDER A LOS USUARIOS
Por una curiosa carambola legal, la prohibición
global de drogas, aplicada por los
tribunales españoles desde la óptica de que
el objetivo es proteger a las personas
consumidoras frente a los riesgos de las
drogas, ha dado lugar a un curioso mercado
proteccionista para el cannabis, donde hay
actividad económica pero no beneficio,
emprendedores pero no empresarios, y una
especie de cooperativas de consumidores
unidos con pequeños agricultores, que
funcionan en buena medida al margen de
los grandes circuitos de distribución y de la
economía financiera. Y en una sociedad
como la española, sumida en una profunda
crisis económica y social tras muchos años
de vivir en la cultura de la especulación, el
consumo desaforado y el dinero fácil, este
hecho parece más una ventaja que un
inconveniente.
Hay muchas alternativas posibles para la
regulación legal de las drogas. Sin embargo,
cuando se habla de legalización siempre se
tiende a pensar en un mercado capitalista
abierto. Ello es lógico en personas que
defienden que ese es su modelo económico
ideal, como Thomas Szasz, a quien oí
personalmente decir que su objetivo era
que “la heroína se venda como la Cocacola”.
Pero cuando sectores críticos con el
modelo económico dominante debaten
sobre políticas de drogas con la prohibición
casi total y la liberalización casi total como
únicas alternativas, tal vez lo que sucede es
que no se han parado a pensar que existen
otras formas de hacer las cosas.
Antes que cambiar el actual panorama de
represión y mafias por otro escenario de
marihuana adulterada y poco ecológica,
empaquetada por empresas multinacionales
en seductores y brillantes envoltorios,
preferimos imaginar un mundo en el que
plantas psicoactivas como el cannabis se
obtengan a través de una red de entidades
democráticas que buscan mejorar la calidad
de vida de muchos en vez de enriquecer a
unos pocos. Tal vez parezca un planteamiento
un tanto utópico, pero se trata de
una experiencia en marcha que da señales
de buena salud. Y en todo caso, ya va
siendo hora de que la utopía tenga un
hueco en el debate sobre políticas de
drogas.
NOTAS
1. Martín Barriuso Alonso es Presidente de la
Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC).
2. Elaboración propia a partir de los datos
publicados en la memoria anual del Plan
Nacional sobre Drogas
3. Muñoz, J. y Soto, S. (2001). “El uso terapéutico
de cannabis y la creación de establecimientos
para su adquisición y consumo”,
Revista de Derecho Penal y Criminología, 7, 49-
94.
4. Decisión Marco del Consejo, 2004/757/JHA,
del 25 de octubre de 2004, que establece las
provisiones mínimas de los elementos
constituyentes de actos criminales y penas en el
ámbito del tráfico de drogas ilícitas.
5. La guía está disponible en http://bit.ly/FACGuiaDeClubes
6. Audiencia Pública "La regulación de las
drogas, ¿una salida de la crisis?". 8 de diciembre
de 2010, Parlamento Europeo, Bruxelas. Más
información en:
http://www.encod.org/info/UE-LISTA-PARATERMINAR-
LA.html
7. Barriuso, M. (2005) “Propuesta de modelo
legal para el cannabis en el estado español”,
Eguzkilore, Revista del Instituto Vasco de
Criminología, nº 19, pág. 151-167.
8 | Reforma legislativa en materia de drogas
Serie reforma legislativa en materia de drogas
Indulto de mulas en Ecuador, una propuesta sensata
Por Pien Metaal
Serie reforma legislativa en materia de drogas No. 1, febrero de 2009
La política de drogas y su confrontación en el ámbito judicial
Una experiencia brasileña
Por José Henrique Rodrigues Torres
Serie reforma legislativa en materia de drogas No. 2, agosto de 2009
México: Ley contra el narcomenudeo
Una apuesta dudosa
Por Jorge Hernández Tinajero y Carlos Zamudio Angles
Serie reforma legislativa en materia de drogas No. 3, octubre de 2009
La prohibición como retroceso
La dosis personal en Colombia
Por Diana Esther Guzmán y Rodrigo Uprimny Yepes
Serie reforma legislativa en materia de drogas No. 4, enero de 2010
Imposición de penas por delitos de drogas en Inglaterra y Gales
Reforma jurídica sin reforma legislativa
Por Genevieve Harris
Serie reforma legislativa en materia de drogas No. 5, Junio de 2010
Argentina: ¿La reforma que viene?
Por Graciela Touzé
Serie reforma legislativa en materia de drogas No. 6, julio de 2010
Cuestión de sustancia : Un enfoque centrado en las sustancias para luchar contra el tráfico de
drogas
Por Ernestien Jensema
Serie reforma legislativa en materia de drogas No. 7, julio de 2010
Drug Law Reform: Lessons from the New Zealand Experience
By Sanji Gunasekara
Series on Legislative Reform of Drug Policies Nr. 8, August 2010
Para descargar los informes: http://www.druglawreform.info/
Proyecto sobre reformas a las leyes de drogas
El proyecto del sobre reformas a las leyes de drogas promueve
políticas de drogas más humanas, balanceadas y efectivas a
través del diálogo y el análisis de los acontecimientos más
recientes en la región.
El proyecto fue creado en el contexto de la evidencia creciente
de que la larga “guerra a las drogas” ha fracasado. Las actuales
políticas internacionales de control de drogas no han disminuido
el consumo de éstas, no han frenado el cultivo de plantas
destinadas a los mercados ilegales, ni reducido el creciente
tráfico de drogas. En vez de esto, las políticas han desembocado
en violaciones a los derechos humanos y en una crisis de
los sistemas judicial y penitenciario.
Ya es hora de realizar una discusión honesta basada en la investigación
y el análisis sobre la efectividad de las actuales
políticas y sus alternativas.
Transnational Institute (TNI)
De Wittenstraat 25
1052 AK Amsterdam
Paises Bajos
Tel: -31-20-6626608
Fax: -31-20-6757176
E-mail: drugs@tni.org
www.tni.org/drogas
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